Para hablar de forma particular del Trastorno de Identidad Disociativo, primero debemos conocer qué son los trastornos disociativos en su conjunto.
Estos "desordenes" psicológicos vienen pautados por:
- Surgimiento de desórdenes de sus emociones.
- Fallos en la percepción del mundo real.
- Mal comportamiento.
- Problemas de autoestima.
- Problemas de identidad, siendo este último el más evidente.
Además, se pueden llegar a dar situaciones con otros síntomas mucho más complejos como la experiencia de desapego o la sensación de estar fuera del propio cuerpo, así como la pérdida de memoria o la amnesia.
Como ya hemos hablado anteriormente, esta alteración se engloba dentro de los trastornos disociativos, caracterizado por la presencia de dos o más identidades llamados “alters” que toman el control del comportamiento de la persona u otros “alters”. En ese caso decimos que es una identidad dominante. Este caso, antes comúnmente conocido como trastorno de personalidad múltiple, destaca por no tener un límite fijo en cuanto a cuántas personalidades pueden coexistir en el cerebro de una persona. Las investigaciones han mostrado que algunas personas pueden tener solo dos o tres identidades distintas, mientras que otras pueden llegar a tener decenas o incluso más.
En casos extremos, se han documentado individuos con más de 100 personalidades diferentes, aunque esto es bastante raro. La cantidad de identidades varía según la persona y la gravedad del trastorno. Es importante destacar que cada "personalidad" o "alter" suele tener su propio conjunto de recuerdos, percepciones, pensamientos y comportamientos, lo que puede llevar a diferencias significativas en cómo una persona con TID experimenta el mundo.
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